Proyecto destinado a la restauración de las pintuas murales en la iglesia de San Juan.

En el templo de San Juan se distinguen diversos estilos en una mezcla armónica. Su planta es basilical y cuenta con una sola nave donde llama la atención un recio arco gótico tardío. En el exterior destaca la labor de las puertas, sobre todo la sur, renacentista. Es interesante detenerse a admirar joyas como la imagen de la patrona y su peana de plata labrada, un óleo de Simón Vicente, el retablo barroco y la antiquísima pila bautismal.

Ocupando el testero de la iglesia y el intradós del arco triunfal que da paso al presbiterio, las pinturas murales de la Iglesia de San Juan de Los Yébenes acompañan al retablo mayor, constituyendo un conjunto unitario. Estas pinturas están a su vez enmarcadas por dos arcos de piedra decorados con cenefas vegetales.

En el intradós del arco está representado Dios Padre, rodeado de un coro de ángeles músicos que bajan por todo el arco hasta el paramento recto del intradós donde se sitúan respectivamente San Pedro y San Pablo rodeados de arquitecturas fingidas, como si de hornacinas y ménsulas del retablo se tratasen.

En el frente y en lo más alto del arco se representa una iconografía relacionada con la advocación de la iglesia dedicada a San Juan. En la clave, la cabeza de San Juan Bautista portada por dos grandes ángeles alados que sobrepasan el arco y llegan hasta las bóvedas.

En las enjutas, escudos de la orden de San Juan, portados por grupos de ángeles. Bajo éstos y la línea de imposta, en el piso inferior dos medallones rodeados de otras tantas figuras de ángeles que albergan a San Miquel en el lado del Evangelio y a San Sebastián en el de la Epístola.

 
     

TÉCNICA PICTÓRICA

Definición

El término pintura mural significa más que una obra de arte de gran tamaño, ejecutada sobre una pared, en lugar de sobre lienzo o tablero, además de esto, implica un distinto carácter mural, que tiene en cuenta todas las exigencias tecnológicas y estéticas derivadas de su instalación permanente, como parte integral de la estructura de edificio.

Los requisitos técnicos para un mural son similares a los de la pintura al óleo o al temple, con la adición de los siguientes.

  • Debe ser absolutamente permanente, en las condiciones en que va a ser expuesta, durante toda la vida del edificio.
  • Debe presentar un acabado mate para que se pueda contemplar desde todos los ángulos, sin los reflejos que se producen en una superficie barnizada.
  • El diseño de la obra debe tener en cuenta que los espectadores la verán mientras andan, no parado en una posición fija.
  • La pintura debe tener una calidad mural, un carácter muy definido, algo intangible que incluye cierto grado de adaptación a la arquitectura y función del lugar.

Siglo XVII

En el siglo XVII el soporte fundamental continúa siendo el muro (bóvedas, cúpulas, plafones, etc.), aunque ahora se introduce la novedad de recubrirlo con tela, preparada en rojo y pintada sobre ella al óleo.

Conviven diversas técnicas, dependiendo de la importancia y el presupuesto con que contase la obra, en obras mayores el fresco sería la técnica ideal, por su perdurabilidad, pero en presupuestos más modestos, como el que nos ocupa, nos vamos a encontrar pintura al óleo o al temple.

Técnica

Entendemos por técnica la manera que tienen los diferentes artistas de utilizar los procedimientos pictóricos. Es el soporte material del que se sirve el pintor para llevar a cabo la expresión de una idea, e incluirá la selección de soportes, pigmentos o aglutinantes.

En la labor del restaurador es imprescindible el conocimiento técnico de la obra que se tiene encomendada. Será necesario un breve repaso de la bibliografía existente en su época, del panorama artístico del momento, así como la toma de muestras para su análisis y definición científica.

Las pinturas de la iglesia de San Juan de Los Yébenes, están realizadas al temple sobre enlucido de yeso y son obra del siglo XVII ya que son coetáneas al retablo que adornan.

Se agrupan con el nombre de yeso varios materiales naturales y artificiales, variedades obtenidas calentando la piedra de yeso a diferentes temperaturas, que tiene distintas propiedades, pero siempre compuestos por sulfato de calcio, diferenciándose entre sí por la cantidad de agua de cristalización que contienen.

El yeso o dihidrato es soluble en agua, por lo que la masa de yeso es un material con poca resistencia en una atmósfera húmeda o en presencia de agua. El contacto prolongado con el agua lo ablanda y lo degrada haciéndolo deleznable.

Las pinturas murales que nos ocupan, tienen una función decorativa y de enriquecimiento utilizado en los interiores arquitectónicos, con fines materiales o decorativos.

El uso del yeso se extiende a la época bajo-imperial, sobre todo en las provincias, por ser un material más barato y de fácil elaboración. Es con la llegada de los musulmanes a la península, cuando se va a desarrollar con mayor fuerza la técnica de la yesería. A partir de entonces arraigará y prevalecerá en el arte español durante siglos, adaptándose a las diferentes corrientes artísticas, pero manteniendo los procedimientos prácticamente inalterables.

Esta larga pervivencia se debe a varios factores. Por un lado están los condicionantes materiales. El yeso, muy abundante en España, era un material de fácil obtención y permitía un trabajo rápido y sencillo.

El yeso muerto es el que se utiliza para capas de preparación de pintura y escultura. La aplicación del colorido igualmente participa de la herencia musulmana. La frecuencia de los rojos, verdes, azules, ocres y negros. Aglutinados con cola animal y aplicados directamente sobre el yeso.

Los paramentos verticales, tienen como soporte sillares de piedra o ladrillos unidos con mortero, recubiertos de una capa de yeso, aplanada con llana y terminada con espátula, logrando un acabado liso. Esta superficie mural, de ladrillos o piedra, cubierta de yeso,  sirve como asiento a la pintura mural.

La policromía juega un papel muy importante para el efecto final de los conjuntos, esta tiene un aspecto general mate, con una reducida gama de colores. Realizado en su totalidad al temple.

La policromía es de escasos colores, negro, verde, rojo, ocre, jugando con el blanco del yeso para dar matices a los grises.

 

ESTADO DE CONSERVACION.

El estado de conservación de cualquier pintura mural es siempre una realidad compleja cuya resultante es la suma de diversos factores que es necesario individualizar y estudiar por separado, analizando la incidencia de cada uno de ellos y su importancia en los mecanismos de alteración. Nos basaremos fundamentalmente en la inspección y observación que del conjunto se ha hecho durante la restauración, en los estudios técnico-científicos realizados, así como en la documentación anterior existente.

A los agentes tradicionales se han sumado otros debido a las nuevas sustancias producidas por la polución industrial.

Los agentes deteriorantes pueden ser externos e internos.

AGENTES EXTERNOS

El agua

El principal agente es el agua pues este elemento favorece la mayoría de las reacciones químicas. El agua es un compuesto de oxígeno e hidrógeno que reacciona con otros cuerpos dando lugar a hidratos. Estos producen a su vez compuestos que dañan o destruyen la pintura.

Los materiales orgánicos alteran su tamaño al tomar o perder agua. Por lo tanto, el soporte mural aumenta o disminuye, lo que provoca distensiones y encogimientos en la película de pigmentos adherida a su superficie. En casos extremos esta acción puede llegar a desintegrar la obra.

La condensación del agua sobre una superficie se produce cuando la humedad relativa del aire en contacto con la superficie alcanza el 100%. En términos generales cabe señalar que cuanto más atacado de humedad está un muro, más rápida es la descomposición de sus materiales constituyentes, mortero y pintura principalmente.

Las humedades pueden producirse por capilaridad, por condensación o por infiltración.

La humedad por capilaridad es ascendente e invade los muros antiguos a través de los conductos capilares de sus materiales. La altura que puede alcanzar la humedad depende fundamentalmente de su estructura capilar, pero también es favorecida por las propiedades físicas del muro, su porosidad y su emplazamiento.

Estas humedades son relativamente fáciles de detectar ya que denuncian su presencia unas manchas oscuras que se forman sobre el suelo y el soporte mural. En su borde observamos una línea de eflorescencias salinas casi paralelas al suelo.

Frecuentemente las humedades son provocadas por las corrientes freáticas. Cuando un muro poroso está cimentado por debajo del nivel freático, el agua subterránea asciende por los capilares transportando sales que provocan eflorescencias y costras de salitres en el soporte debido al agua que empapa el terreno sobre el que se asienta el muro y por el polvo que retiene el agua aportando CO2 y SO3 favoreciendo la humedad capilar.

La condensación puede ser provocada también por la disminución del aislamiento del muro debido a humedades capilares. El agua reduce el aislamiento térmico del muro y disminuye su temperatura superficial.

En cuanto a la humedad por infiltración, se produce a través de roturas producidas en zonas próximas al soporte. El foco deteriorante puede ser la exposición constante al agua de lluvia. Cabe considerar los deteriores provocados por desagües o canalones defectuosos, así como goteras en las cubiertas.

En las pinturas de San Juan, es evidente que ha habido goteras en las cubiertas y que han dejado huella de ello, barriendo y deteriorando las pinturas, la presencia de sales lo corroboran, así como los numerosos repintes que existen en la zona alta del intradós del arco.

La humedad ha afectado también a las molduras de piedra que enmarcan las pinturas.

Las sales

El otro gran agente destructor del muro son las sales. Estas son transportadas por el agua y se cristalizan sobre el soporte mural, en el muro o en la pintura, deteriorándolo y degradando la obra de arte. Un muro constantemente húmedo puede presentar una superficie cubierta de sales y depósitos.

Los depósitos de sales en la superficie pueden ser ocasionados por la humedad interior del soporte mural que aflora hacia la superficie pintada; el chorreo del agua  a lo largo del soporte mural, la condensación de humedad en los muros. En este último caso, las bóvedas resultan especialmente afectadas dado su peculiar emplazamiento.

El secado del muro constituye una operación delicada. Cuando el secado se acelera, la superficie queda libre de humedad pero aparecen en ella los cristales de las eflorescencias. Por el contrario, si el secado es lento, la cristalización de las sales tiende a producirse en el interior de los poros del soporte mural.

En este caso no podemos determinar qué tipo de sales habrá, es posible que de los dos tipos, solubles e insolubles.

La presencia humana

También el hombre puede ser considerado un elemento contaminante. El aporte de bióxido de carbono (CO2) y humedad que desprende su respiración.

Otros agentes de origen humano son: los defectos de construcción del soporte, las vibraciones de las obras en construcción; el tránsito rodado; las calefacciones, con sus bruscas variaciones de temperatura y humedad; los tratamientos inadecuados de restauración o el vandalismo.         

La mayoría de las pinturas presentan grafitis incisos y hasta alguna firma de una intervención en 1919 (Vitoriano y Fernando Pérez Rodriguez, situada sobre el ángel que toca el chelo en la parte derecha del intradós, así como golpes, abrasiones, arañazos y salpicaduras de otras pinturas.

Por otro lado el mayor problema que tienen las pinturas son las intervenciones inadecuadas que han sufrido, seguramente a consecuencia de las goteras por un lado y al paso de los años y de múltiples incidencias, como guerras, incendios, vandalismo, etc. Esto ha provocado que existan varias intervenciones no adecuadas y que podrían ser al menos tres.

Factores climáticos

Los factores climáticos inciden directamente sobre el soporte mural transformando profundamente las estructuras de los muros, sus superficies y las pinturas que contienen.

Los ciclos estacionales, que comportan alternativamente heladas y deshielo, afectan no solo a las pinturas emplazadas en oquedades y abrigos, sino también a las de los muros exteriores. Igualmente la alternativa sombra-sol y día-noche, entraña bruscas oscilaciones térmicas que provocan variaciones dimensionales. Si el soporte y la pintura no tienen el mismo coeficiente de dilatación termina, el más débil de ellos tiende a fisurarse.

Factores biológicos

Las deyecciones animales pueden afectar también a los soportes murales.

Al restaurarse el retablo se encontró un gran grupo de murciélagos que habían anidado ahí, aunque se sacaron, es probable que hayan vuelto a anidar en el mismo sitio.

Fundamentalmente encontramos excrementos de ave y de murciélagos, ya sabemos que el ácido de estos residuos es muy corrosivo, lo cual puede dejar manchas permanentes en las pinturas.

 

AGENTES INTERNOS

Entre los agentes internos que inciden en la conservación del soporte debemos considerar los propios elementos que lo componen. La piedra, el adobe o el ladrillo, pueden contener sales hidrosolubles que afecten química y mineralógicamente al muro.

Los agentes deteriorantes inciden sobre cada una de las propiedades físicas del soporte, (porosidad, succión capilar, absorción, permeabilidad y heladicidad.

El tamaño del poro afecta a la estabilidad de la piedra. Cuanto mayor son los poros, más fácilmente se evaporará el agua y la retención será menor. Por el contrario, en los poros más pequeños, la evaporación es menor. Estos son los más afectados por el ciclo térmico del hielo y deshielo. Es un proceso que provoca fisuras en el soporte y lo cuartea.

La arquitectura íntimamente ligada a las pinturas refleja sus incidencias en estas. Los movimientos de asentamiento de materiales, la degradación del mortero, los defectos constructivos, las obras y reparaciones del edificio, todo se trasluce en el estado de conservación de las pinturas.

Los movimientos, la humedad y el envejecimiento de los materiales, su composición y manera de aplicación, provocan perdida de cohesión de los materiales. Esto se traduce en grietas, fisuras, bolsas o abombamientos.

Factores derivados de la técnica de ejecución

Como ya hemos dicho, las pinturas están realizas al temple, no sabemos con qué aglutinante, si cola, caseína u otro, se determinará tras unos análisis químicos adecuados. Pero por lo que se ve, no ha sido la técnica de ejecución la que más problemas ha traído, ya que lo que queda parece estar en buen estado. Han sido más bien los factores externos los que han causado el 100% de los deterioros.

Resumiendo diremos que su estado de conservación es malo, pero no insalvable, el soporte y los restos de pintura que se conservan parecen tener buena conservación, y han sido las goteras y la intervención del hombre lo que realmente las ha deteriorado. Existen múltiples abrasiones y arañazos superficiales donde el color ha desaparecido, sin embargo, estas pérdidas no alteran la visión del conjunto, ya que no afectan a partes importantes de las pinturas ni se traducen en grandes lagunas. No ocurre lo mismo en las partes altas, donde existen múltiples repintes que habrá que determinar de qué naturaleza son y en qué estado se encuentran las pinturas subyacentes, si es que aún queda algo.

 PROPUESTA DE TRATAMIENTO.

La propuesta de tratamiento que creemos es la más adecuada, va a ir siempre ligada a la menor intervención posible, así como a la utilización de los materiales de mayor calidad, creados específicamente para la restauración de obras de arte y que sean totalmente compatibles con la obra, reversibles y perdurables en el tiempo.

En primer lugar, nos consta que el problema de las humedades, goteras, etc. está recientemente solucionado, con lo que las obras sobre las pinturas se podrán hacer en cualquier momento a partir de ahora.

Examen visual, con luz rasante y ultravioleta que permitirá apreciar datos sobre la técnica de ejecución, como las giornatas, si existieran, los dibujos preparatorios o posibles huellas de instrumentos utilizados. También se apreciará más evidentemente algunas alteraciones como craquelados, escamas, eflorescencias, incrustaciones, adherencias, repintes, etc.

Toma de muestras. Para permitir documentar los diferentes aglutinantes, los pigmentos y la composición de los morteros. Para localizar zonas con diferentes técnicas y retoques recientes y poder conocer la secuencia de ejecución de las pinturas. Desde el punto de vista práctico podremos conocer la sensibilidad de los pigmentos al agua y a otros productos y así seleccionar el método más adecuado para la limpieza de las pinturas.

 

Se realizaran los siguientes análisis.

  • Análisis de morteros.
  • Estratigrafías de color.
  • Aglutinantes (GC-MS).
  • Microanálisis (SEM-EDX).
  • Presencia de sales.
  • Visión ultravioleta.

Estudio fotográfico. Se realizará un exhaustivo reportaje fotográfico que documentará el estado actual de las pinturas, sus alteraciones. Igualmente se llevará a cabo el seguimiento fotográfico de los trabajos que se lleven a cabo en las pinturas.

Documentación gráfica. Con los datos obtenidos se realizarán fichas donde se documenten las diferentes alteraciones, datos artísticos, tratamientos realizados y otros datos de interés.

Fijación previa.. Antes de iniciar cualquier tipo de trabajo hay que tener en cuenta si el estado de la pintura necesita una fijación para evitar pérdidas. Esta fijación ser realizaría para reforzar la adherencia de la película pictórica. Para ello se realizaran pruebas con diferentes adhesivos para saber cuál es el más inocuo y el que mejores resultados dará. En los sitios donde no sea necesario agilizaría los trabajos de limpieza.

Limpieza superficial. Todas las pinturas se encuentran bastante limpias debido a que han permanecido siempre en interior, aunque esto no evita que nos encontremos en la superficie de la pintura: polvo, depósitos superficiales, excrementos de insectos o murciélagos, eflorescecias salinas y otros agentes biológicos, como telas de araña, etc. Los depósitos sueltos se eliminarán mecánicamente con brochas suaves, aspirador, goma de borrar o tampones ligeramente húmedos en agua destilada. Para la eliminación de materias grasas se utilizarán soluciones de PH básico. Otros depósitos se pueden eliminar mecánicamente.

Eliminación de sales. En estas pinturas parece haber solo sales solubles que se pueden eliminar con compresas húmedas de pasta de papel y agua desmineralizada. Las sales insolubles tipo concreciones, se eliminarán mecánicamente, en lo posible y luego mediante papetas compuestas de sales básica, un agente tixotrópico, un tensoactivo y un detergente.

Eliminación de repintes. Los repintes existentes se eliminarán según su naturaleza, parece que se trata de temples, habrá que tener mucho cuidado debido a que la pintura original es muy delicada debido a ser magra igualmente. Para ello se harán pruebas de solubilidad previamente y luego pruebas de eliminación de repintes para elegir el mejor método.

 Fijación de la película pictórica. Se trata de la fijación definitiva de posibles bolsas o separaciones de la película pictórica del soporte. Se utilizará un adhesivo y medio dispersante. Para su aplicación los muros estarán bien seco.

 Consolidación de las preparaciones y readhesión de las diferentes capas entre si y al soporte. Se trata de una consolidación en profundidad para evitar las caídas de fragmentos de enlucidos despegados del muro, o de las diferentes capas de preparación separadas entre sí. Estas separaciones pueden estar causadas por acción de la humedad, por incompatibilidad entre amas capas, por disgregación de morteros, por fallos de ejecución, vibraciones, movimientos de asentamiento, etc.

 Reintegración estructural. Relleno de lagunas o faltas de las capas de mortero. En general hay pocas faltas, pero si hay morteros antiguos en lagunas que se eliminarán y se repondrán con morteros a base de cales naturales exentos de sales eflorescentes.

 Reintegración cromática. La reintegración de color será con acuarelas, material transparente y muy reversible, utilizando una trama distinguible para diferenciarlo del material original, pudiéndose identificar a corta distancia pero integrándose visualmente a la distancia lógica de la visión de las pinturas.

 Limpieza, consolidación y reintegración de los elementos pétreos. Estos elementos como ya hemos visto sirven de marco a las pinturas en la zona alta y van pegadas al arco. Parece una piedra granítica, que habrá también que analizar. Está cubierta de sales en algunas zonas, que habrá que eliminar, hacer una limpieza adecuada del resto de superficie, consolidar con silicatos aquellas partes que lo necesiten y se hará una reintegración de volumen con morteros específicos para piedra reproduciendo los elementos decorativos que faltan. Si se encuentran restos de policromía en la piedra se trataran igualmente, se fijarán, se limpiaran, consolidarán y reintegrarán en lo posible.

 Pruebas de solubilidad y valoración de la eliminación de las pinturas bajas de San Jorge y la Ascensión. Para estas zonas, aprovechando que se intervienen el resto de las pinturas, se hará un estudio de su posible o no eliminación en el futuro, habrá que valorar si es posible la eliminación del repinte oleoso y si quedan restos suficientes debajo y en qué estado están.

 Informe final. Al terminar los trabajos se redactará un informe que incluirá toda la documentación obtenida al realizar en el proceso de conservación y restauración, así como una relación detallada de los procesos de trabajo completada con documentación gráfica y fotográfica.

 

CRITERIOS PARA LA INTERVENCIÓN DE LAS PINTURAS.

La conservación y restauración de bienes culturales es una actividad profesional dedicada a fomentar la permanencia de aquellas manifestaciones culturales y artísticas, al protegerlas y rescatarlas responsablemente de manera que, se logren transmitir a generaciones futuras al asegurar su uso actual y al respetar su significado histórico, artístico y social. La toma de decisiones en ambos casos se apoya en un proceso completo de investigación y diálogo multidisciplinario.

Etimología

El vocablo conservación deriva del latín conservatio, compuesto por cum, que tiene el valor de continuidad, y el verbo servare, salvar.

El origen etimológico de restauración proviene del término en latín de restauratĭo y sus componentes léxicos son: el prefijo re (repetición) y el verbo estatuere (colocar, erigir).[]

Conservación

La conservación es una disciplina profesional con carácter interdisciplinario, desarrolla continuamente criterios, metodologías, acciones y medidas que tienen como objetivo la salvaguarda del patrimonio cultural tangible, asegurando su accesibilidad, [ prolongando y manteniendo el mayor tiempo posible sin deterioro los materiales que constituyen a la obra, los valores que se les atribuyen y convierten al objeto en patrimonio cultural. Estas medidas y acciones deben respetar su autenticidad, el significado y las propiedades físicas del bien cultural, así como el valor documental, los signos del tiempo y las transformaciones propias de los materiales cuando no pongan en riesgo al objeto.

La conservación es un acto crítico, conjunta términos prácticos, técnicos y teóricos en las actividades que le competen; los conservadores interpretan los valores reconocidos en el bien cultural, y crean una estrategia de trabajo delimitada por ejes éticos de la propia profesión, así como de cartas, acuerdos, documentos, convenciones, junto con legislaciones locales e internacionales.

La conservación está dividida en tres campos de acción: la conservación preventiva, la conservación curativa o directa y la restauración.

Conservación preventiva o indirecta

La conservación preventiva consiste en todas aquellas medidas, políticas y acciones que tengan como objetivo evitar, retardar o minimizar futuros deterioros o pérdidas en el patrimonio cultural. Estas acciones se realizan sobre el contexto (las causas del deterioro) o el área circundante al bien, o más frecuentemente un grupo de bienes, sin tener en cuenta su edad o condición. Estas medidas y acciones son indirectas, es decir, no interfieren con los materiales y las estructuras de los objetos, no modifican su apariencia, busca que la restauración y la conservación curativa o directa no sean la primera opción de conservación. La conservación preventiva es considerada como sistema de mayor eficacia para promover la preservación a largo plazo de los bienes culturales. Algunos ejemplos son: iluminación, control de humedad relativa, control de temperatura, registro, embalaje, planes y manejo de riesgos.

Conservación curativa o directa

Conservación curativa, directa o activa: son todas aquellas acciones aplicadas de manera directa sobre un bien o un grupo de bienes culturales que tengan como objetivo detener los procesos dañinos presentes o reforzar su estructura (efectos y deterioros estructurales). Estas acciones sólo se realizan cuando los bienes se encuentran en un estado de fragilidad notable o se están deteriorando a un ritmo elevado, por lo que podrían perderse en un tiempo relativamente breve. Estas acciones a veces modifican el aspecto de los bienes, su finalidad es dar un mayor tiempo de vida al objeto sin perder las propiedades que lo definen como patrimonio cultural y que experimente la menor cantidad posible de alteraciones. Entre estas actividades se encuentran: consolidación, eliminación de productos de corrosión, desalinización, desacidificación, desinfestación. También limpieza mecánica y fisicoquímica, fijado, por mencionar algunos.

Restauración

La restauración hace referencia a todas aquellas acciones aplicadas de manera directa a un bien individual y estable, que tengan como objetivo facilitar su apreciación, comprensión y uso (efectos estéticos y a sus valores). Estas acciones sólo se realizan cuando el bien ha perdido una parte de su significado o función a través de una alteración o un deterioro pasados. En la mayoría de los casos, estas acciones modifican el aspecto del bien, buscan devolver al objeto su significado, y preservarlo para el futuro. Ejemplos: Reintegración cromática, unión de fragmentos, corrección de deformaciones, por mencionar algunos.

Para reforzar lo anterior, se menciona la reflexión de Carlos Chanflón Olmos hace sobre la finalidad de la Restauración "proteger las fuentes objetivas del conocimiento histórico", dicha situación conlleva una acción responsable por proteger los bienes culturales. Por tal motivo, toda actividad de conservación y restauración sobre estos bienes requiere de un planteamiento crítico previo de defunción y valoración del objeto sobre el que se pretende actual. Por lo que, antes de cualquier práctica ejecutoria es necesario desarrollar "...una lectura previa del texto de la obra de arte [bien cultural] y, por consiguiente, una interpretación del mismo, una reacentuación valorativa de este texto entrando en diálogo con él y con las lecturas pasadas del mismo, así como anticipando posibles lecturas futuras".

Conservador-restaurador

La conservación, actividad del conservador-restaurador, consiste en el examen técnico, la preservación y la conservación/ restauración de los bienes culturales: El examen es el primer paso que se lleva a cabo para determinar la estructura original y los componentes de un objeto, así como el alcance de los deterioros, alteraciones y pérdidas que sufre y la documentación sobre los descubrimientos realizados. La preservación es la acción emprendida para retardar o prevenir el deterioro o los desperfectos que los bienes culturales son susceptibles de sufrir, a modo de control de su entorno y/o tratamiento de su estructura, para mantenerlos el mayor tiempo posible en una condición estable. La restauración es la actividad llevada a cabo para rendir identificable un objeto deteriorado o con desperfectos, sacrificando el mínimo de su integridad estética e histórica.

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